Iguazú: Patrimonio de la Humanidad

sábado, 14 de diciembre de 2013

"You'll Never Walk Alone" Hector



         
* El título de esta entrada, además de que el protagonista de la misma se lo merece, va por si algún forofo del Liverpool pincha en la web y, sin quererlo llega a esta humilde bitácora y conoce a Héctor Moro, el joven al que quiero dedicar estas lineas. Este sábado, después de ver a otro Héctor, este de Troya, luchando contra el griego Aquiles, en la "peli" del mismo nombre que la ciudad. Pero eso "ye" otra historia. Bueno, ya en el Gym, había un sarao mayor que el habitual. La culpa, que no del cha-cha-cha, era de Hécto Moro que estaba en uno de sus proyectos solidarios. Una "porrá" de kilómetros en bici, cinta y otra vez más bici. Yo, que siempre fui corredor de velocidad, le prometí después de que Maxi nos presentara, poner una referencia a su labor. Lo grande del tema es que su respuesta fue "No te preocupes que si yo puedo, también colaboraré en tu blog..." Evidentemente, acepté su ofrecimiento, porque "pa eso ta esta bitácora". Deciros que, con las pocas frases que nos cruzamos, quedé gratamente impactado por la humanidad y grandeza de Hecto, al que solo conocía de leer sus hazañas, más allá de lo deportivo, en la prensa. Así se lo dije a Alex, gerente del Gym y otro tío que merece la pena como ejemplo de emprendedor en esta tierra de enanos que esperan por las subvenciones ya menguantes. Por eso dedico esta columna a personas que se salen de lo normal, que rompen esquemas y, como Héctor se preocupan por hacer de este mundo algo más que una patata caliente que algunos se empeñan en recalentar. Ánimo, Héctor eres un ejemplo.








¡CASI...POR UNA DÉCIMA...!


Por una décima no entré en la final de los cien metros lisos de los últimos Juegos Olímpicos celebrados en Transilvania, por esa misma décima no pude disfrutar la beca de estudios en la Universidad Católica del Kilimanjaro, dos más me faltaban cuando el médico de cabecera no me dio la baja laboral aquel fin de semana que había quedado para comer con Cameron Díaz y cenar con las hermanas Cruz. Creo recordar, de mi etapa de legionario en Roma, que cuando una cohorte del imperio había sido cobarde en la batalla, en el campo del honor, una décima parte de sus efectivos daba un paso al frente y era degollada por sus camaradas, acto que se conocía como diezmar la milicia y símbolo de exculpación de tal pecado. Con el paso del tiempo, luego otros aprendieron y lo harían con la toda población, a su gusto. Otra vez. la décima es la que falta en la “casa blanca” del presidente Florentino Pérez y por ella se vuelven locos sus legiones de seguidores y aficionados una década tras otra. La décima vez que escuchas “no” de labios de cualquier moza, moradora de la noche sabatina, es la que te aconseja plegar velas y tornar al puerto de Isla Tortuga y a poder ser “cuerdo” porque, “¡ay cuitado de ti! si tráfico te mete el “chupu””, te puedes pasar unas cuántas - décimas otra vez - del límite y la multa no se cuantifica precisamente en aquéllas ni el carné se pierde una a una.
Ya metidos en baile de cifras, qué más da. Podemos planchar un “güevu” que freír una corbata, para el caso camisas de once varas. O lo que es lo mismo, al pan, pan y el chocolate espeso, porque Dios ayuda al que duerme caliente, ya que no por mucho madrugar puedes hacer más cosas mañana, o lograr que el querido Sporting suba a primera. Y como en éstas, nos aproximamos frenéticamente al fin de año, vamos sacando la ropa más holgada del armario para hacer sitio a las grasas que acopiaremos en las turronadas de Navidad porque así debe ser, hay que comer y beber como si ésta fuese la última. Y parece que algunos están empeñados en que así sea. Pues eso, al ataque... Que nunca llovió que no lo pidiese un burro, ni lo hace a gusto del buen entendedor, que habelos ha-ylos.
Toda esta sarta de patadas al refranero popular están, a mi orate juicio, en al aura del viento, o tempestad que mece nuestras conciencias en el posmodernismo patrio – federal, Ibérico hispano, bicéfalo reinado de sus majestades Cristiano – Messi, del año de nuestro señor de 2013 “pa catorce”. Y en dicha era, dicharachera, dónde importa más las cuotas de pantalla que la educación cívica, cuando el perro de San Roque se comió al Lazarillo, que había robado las adargas del Cid y la longaniza del padre Prior. En esta encrucijada, digo, cuando todo vale, lo mismo nos da una décima arriba que abajo o eso nos quieren hacer creer los que saben que “pa eso estudiaron”, sentencian ellos, aunque yo diría que no tantos y además si de todos los que dicen haberlo hecho al menos unos pocos lo hubieran aprovechado...¡Pero no, que lástima, recórcholis!.
Una décima, en el país donde más del veintiocho por ciento de su población - casi uno de cada tres - corre el riesgo de caer en la exclusión social, situación mucho peor que el paro y las colas que se forman cuando te toca ir a “fichar”. En esta tierra de gigantes hidalgos, venidos a menos como cabezudos, decir -retomo- que existe una insignificante décima de desajuste entre los datos calculados sobre el déficit público, por nuestro gobierno respecto a los mismos dados por la U.E. y que es algo poco importante, resulta casi un delito, una falta de respeto contra la inteligencia del ciudadano español que se rasca el bolsillo para llegar a fin de mes. Veamos, si ese desfase frente a un euro son diez céntimos como la regla de tres, que nos enseñaron en la EGB, no miente en cien euros ya son diez y, montando tanto como nos suelen cabalgar y para fastidiarlo todo, si yo os susurro al oído, con cariño eso si, que la referencia tomada para medir el déficit público es el PIB (producto interior bruto) de España, es decir el valor corriente – de mercado- de todo lo fabricado en esta piel de toro, durante un año en curso... Vamos la módica cantidad de... ¡Buff! ni quiero pensarlo, vértigo da. Así para calcular el valor real en euros de la desviación, la taimada décima, entre datos patrios y de U.E. solo tenéis que... Hacedlo, eso, atreveos por favor. Si así es, pero no, no es producto de vuestra imaginación. Ni se os ha muerto el duende de la alculadora. Ya podría ser, ya.
Por cierto, tratándose de datos y como pese al esfuerzo, sacrificio continuado, de “Juanín” y “Juanita” Español, el ciclo no mejora deberíamos replantearnos como narices se reparte la tarta, quién y cuándo lo hace parece que con el culo, en vez de con la sesera. Como puede haber casi siete millones de parados y al otro lado de la habitación, compatriotas suyos ganando cientos de miles de euros al año por pasear sus vergüenzas matutinas después del segundo desayuno a las doce del medio día. La Política, las Instituciones y al Administración Pública, como el deporte, son actividades que exigen modelos de responsabilidad para con el que la practica pero tambień, y más importante, con aquellas personas a quienes se representa. Sino serían cubículos vacíos donde aparcar conciencias que no se tienen y medias verdades que ya no llenan a nadie. Buen provecho.

Heri Gutiérrez García.

lunes, 9 de diciembre de 2013

HASTA SIEMPRE 46664


Llegaste al penal de la isla de Robben – nada que ver con el futbolista – una fría mañana de 1964. molido a palos y medio muerto, seguro. Por ser el interno 466, del año 64, sobre tu lomo lucías el número 46664. Pero yo, que soy más de simbologías, siguiendo a antropólogos como Victor Turner y su “Selva de los símbolos” creo que todo tiene su porque. Buceando en la cultura occidental, el 666 es el número de la “bestia”, el anticristo. Por otra, los “cuatros”, que en el dorsal encerrabanel número del mal, bien pueden ser las cuadradillas que se usan hoy en día en las redes sociales y de la misma forma simbolizar las rejas de una prisión. Sí, ya sé que me dirás, maestro Madiba, que me estoy escapando por los Cerros de Úbeda, como siempre. Pero no olvides que aguantaste durante casi treinta años en una sucia mazmorra de menos de seis metros cuadrados, con un sopa inmunda al día, entre pecho y espalda y el poema “Invictus” del inglés W. E. Henley, en tu alma. Recuerda que allá por 1969 se preparó una fuga cuyo único objetivo era asesinarte en la intentona.
Este, amigos, fue Madiba, un Premio Nobel de la Paz y Príncipe de Asturias de la Concordia más , como otros tantos anteriores y posteriores. Pero Mandela está por encima de todos ellos. Tal es asi que al concocerse su muerte, durante una reunión de la Comisión de Naciones Unidas, se batió el record en asumir una propuesta, la de cancelar el acto. Volviendo a los símbolos, y casi para harer más hermosa, al menos asumible, tu falta debió ser la representante argentina la que espetó, entre lágrimas: “Siento señores que no puedo ni debo seguir... Nelson Mandela ha muerto...” Esa frase, musitada en “argentino” y por una melodiosa voz femenina, de pibeta, tiene poder para estremecer incluso a los pretorianos del Sistema, los mismos contra los que toda su vida Madiba luchó. A miles de millas de distancia de que se haya dejado o no sobornar por el Imperio como cuentan sus detractores, que algunos, aunque pocos los tenía. Pero no olvidemos que luces y sombras las tenemos todos.
Y sigo. Años antes de su encarcelamiento, la manifiesta corrupción de un Congreso Nacional Africano, que se estaba dejando seducir por los cantos de sirena del imperio hizo que uno de sus líderes, Nelson Madela, y otros más, radicalizaron su lucha y por ello fue penado a cadena perpetua en el Penal de Robben, en condiciones infrahumanas. Ni que decir tiene que era negro en el país del Apartheid más cabrón, considerado, imputado y condenado terrorista y a groso modo, una alarma social para un mundo que, en la década de los sesenta, empezaba a dudar de muchas cosas. Algunas, las más importantes y fundamentales diría yo, desgarciadamente se han olvidado y por eso sigue habiendo presos de conciencia, ya no todos en las cárceles físicas sino, peor aún, en las del alma. Porque seguir diciendo lo que un piensa, si va contracorriente, es igual de peligroso que cuando los primeros hombre salieron de África y ya llovió. Serénate, ve “Salvame”, “La voz” o lo que sea en la “tele” y sé narcolepsicamante feliz, mientras te dejen.
Quizás picando piedra, sudando bajo la ropa empapaba por la lluvia y llorando sangre comprendió, como sus antepasados zulúes, que hacer frente a un ejército muy superior era suicidarse, y por eso se hizo abogado durante su cautiverio. Seguro que durante toda esa maduración personal recordó la táctica militar de ataque, en forma de cabeza de búfalo, con la que sus ancestros repelieron a los boers y al imperio británico y que se basaba en una distracción, la de hacer creer al enemigo que se atacaba a pecho descubierto, cuando realmente se le rodeaba por los flancos.
Pero la grandeza de Madiba no está en su capacidad y tesón para estudiar, formarse y educarse en condiciones infrahumanas, algo de lo que todos tendríamos que aprender y algunos aplicar para dejar de recetar “recortes”. Su hazaña fue otra, la de ser capaz de superar, no sé si podría - seguro que yo no - perdonar y olvidar a todos los cabrones y canallas que le sodomizaron el alma, durante la mitad de su vida. Comprendió lo que otro ilustre antropólogo, Levi - Strauss – que, pese a lo que algunos crean, no hacía pantalones en horas libres – postula, que el salto de la barbarie humana, en el estado de naturaleza, a la civilización se debe a la alianza y colaboración entre grupos que intercambiaban mujeres y regalos para emparejarese y formar lazos duraderos. Trascendiendo, esa alianza vincula a los clanes de mayor tamaño que las familias, se coopera y se crean recursos excedentes que se pueden intercambiar. Ese es el origen de la Cultura. Así en una Sudáfrica al borde del caos, a su salida de la cárcel, no cabría otra, supuestamente, que tirarse al monte, pistola en mano y planear cazar a todos los opresores. Pero nuevamente reorientó su destino y fue capaz de integrar una sociedad multiétnica alrededor de un evento deportivo de masas, la final de la copa del mundo de rugby de 1995, celebrada su nación. Pese a la maravillosa “peli” del maestro Clint Eatswood, “Invictus”, donde el simbolismo vuelve a estar a flor de piel, con un equipo, el “Springbok”, machacado y marcado el cuerpo recogiendo la copa mundial, simbolizando el resurgir del cuerpo social del país pese a todo, digo, me permito dudar de la importancia que para Mandela tenía ganar o no a los “All Blacks” de Nueva Zelanda. Quizás, solo si esa victoria simbolizase la unión de todas las etnias de la nación y sirviese para que todos tiraran del carro...Para terminar y aunque Madiba nunca entregó ese poema al capitán de los “Springboks” - fue una licencia del gran Clint, para su film, él lecedió “The man in the arena” de T. Roosvelt igualmente evocador - solo reproducir las estrofas que leía en su cautiverio: “Doy gracias al dios que pudiera existir / por mi alma imperturbable / Soy el amo de mi destino / El capitán de mi alma”. Desde hoy el mundo tiene menos luz, quizás sintamos más frío. 

 










Heri Gutiérrez Garcia.