| Imagen de ordenador cuántico |
Un paseo retrospectivo por L’Entregu, pueblo de Samartín, iniciado en las últimas décadas del siglo XX, parada y fonda en 2026, nos descubre testimonios que no matan, sino asesinan el repertorio de hazañas y logros de la política económica municipal. Vamos allá.
Los noventa traen consigo el amargo regusto de la reconversión industrial para el Nalón pero los políticos, con clarines y fanfarrias, anunciaban años de prosperidad e iniciativas de incalculable valor estratégico.
Una de ellas, el CEMPA -centro de estudios medioambientales- plantado a la vera del río Nalón, en San Vicente, iba a ser un referente mundial, al menos europeo, en la investigación sobre proyectos de gestión sostenible. A finales de 2012, dieciséis años después de su fallida inauguración y vandalizado, fue derribado sin haber entrado en funcionamiento.
Allá por 2005 irrumpió en escena otro milagro capaz de crear empleo a raudales, decían los locuaces impulsores; un emblema del proceso de reconversión para las comarcas mineras. Se trataba de la cartográfica Venturo XXI que ocupó los inmuebles“ociosos” del“pozu” homónimo, clausurado en 1990 tras un incendio, declarado en su interior, que devoró varias capas de carbón. Tal fue el esplendor del proyecto que, cual estrella fugaz, entró en concurso de acreedores en 2010. Eso sí, quedaron sus locales para solaz de gamberros y amigos de lo ajeno, los 73 trabajadores en el paro y las subvenciones, ni se sabe. En 2023, el “banco malo” asumió las venta de las instalaciones.
Entre medias, en noviembre de 2003, también en El Entrego, ocupando la parcela del “Lavaderón”, abrió sus puertas el gran centro comercial dinamizador de la economía y generador de miles de empleos. Como satélites orbitaron en su campo gravitatorio cines, un bingo, tiendas de moda, videojuegos, cafeterías, hasta un gimnasio. Todas ellas actividades con una velocidad de rotación -nacimiento y muerte- vertiginosa. Veinte años después, quizás poco más, se tapiaron con “pladur” los espacios vacíos de aquellos satélites centrifugados fuera del universo económico; pero como alguien importante prometía desde los medios de comunicación, no pasaba nada porque el yeso se iba retirar de la misma forma que se había instalado; San Martín era un concejo próspero y de futuro, así que pasados los efectos de la pandemia, todo volverá a ser igual. Lejos de aquella ensoñación palaciega la realidad resulta insultante, derrumbes incluidos, para cualquier viandante que pasee por sus inmediaciones. Recordad el dicho sobre las palabras y las piedras, fuera de lugar.
Otro baluarte que iba a inocular el espíritu emprendedor en todo el Valle, fue el Centro de Empresas del Nalón, enclavado a menos de un kilómetro de la capilla donde, un siglo antes,“Clarín” se había desposado con Leonor. Para orientaros en el tétrico recorrido, si ya estáis en el paraíso del yeso y los satélites aventados, solo tenéis que cruzar el río y contemplar el constructo.
Y ya que recordamos al padre de “La Regenta”, deciros que el cementerio local se resignifica como necrópolis de horror, espanto y angustia que haría las delicias de escritores románticos, anteriores a “Clarín”, como Espronceda, Bécker, Larra, Rosalía de Castro, Lord Byron, Dumas, Hugo... O como locación para “pelis” distópicas, de zombies, en la linea de George Romero, tal es su estado de ruina, abandono y dejadez institucional.
Para despedir esta columna os reporto a los terrenos del antiguo “Pozu Entrego” hoy ocupado por el sobrevalorado Centro TIC. Allí, tras la huida de “Madison” a Valnalón, renace el proyecto recurrente del ordenador cuántico y como para albergarlo es necesario construir un péplum, se cierra el parking y quien tenga que aparcar que se amuele, por no ser soez. Pero no temáis, no existe riesgo que por un fallo de funcionamiento se cree una alteración espacio-temporal que forme un “furacu negru” y nos engulla a todos. Solo que como algunos expertos -caso del matemático computacional Gil Kalai- piensan, el esfuerzo por instalarlos y su complejidad siempre terminan por dejarlos al nivel de los ordenadores que todos conocemos. Pero claro, esta nueva tecnología aparece patrocinada por “empresuques” como Google, Intel, IBM y eso resulta seductor y atrayente. Viva la gestión pública y que las “Leicas” sigan siendo propicias.
Heri Gutiérrez García.