Iguazú: Patrimonio de la Humanidad

miércoles, 13 de mayo de 2026

Cuando el futuro nos alcance

Figure AI passes $1B with Series C funding toward humanoid robot  development - The Robot Report
Robot Figure 03 (NEO) de Figure Robotics

 

 

 

 

 

  

 

Si os asomáis a cualquier red social, encontrareis vídeos en los que aparecen los nuevos robots humanoides de Figure Robotics. Ojo, que ni son una producción artística de la IA, ni mucho menos, una mejora técnica menor. Son un tsunami silencioso en el mercado de trabajo mundial, sobre todo porque su coste de fabricación caerá en picado -por la Ley de Wright- en los próximos cinco años y se implantarán masivamente antes que pase una década. Pero el problema no es la máquina o su belleza, sino qué haremos con los millones de trabajadores prescindibles que se quedarán fuera del modelo.

Como vivimos en Asturias, recordad el drama de las reconversiones; pero los mineros y siderúrgicos del cambio de siglo, al menos, tenían cualificación. Ahora los robots barrerán a los más frágiles: personas que trabajan en los servicios, cuyo perfil sociológico mayoritario corresponde con mujeres de mediana edad, cabezas de familia, subcontratadas, inmigrantes y con dolencias físicas derivadas de su actividad profesional. Personas de 35 a 60 años que nadie reciclará a tiempo y por ello, pasarán del empleo precario al paro estructural definitivo.

Y aquí viene lo que nadie quiere decir alto: si miles de personas dejan de cotizar, el sistema se rompe. Menos trabajadores sosteniendo jubilaciones, dependencia, desempleo, sanidad y ayudas. Más parados estructurales engrosando listas infinitas. Más familias enteras viviendo de subsidios que el Estado no podrá pagar porque la recaudación se habrá hundido. No será una crisis, será un colapso global.

Y en estas, los gobiernos miran a otro lado y las élites tecnológicas celebran la eficiencia. Pero la matemática es cruel: sin cotizantes, no hay prestaciones. Sin recualificación exprés, no hay futuro. Dinamarca, en el cambio de siglo, lo entendió a tiempo y por ello sus trabajadores son más eficientes, productivos y sus sueldos duplican la media de España, por ejemplo. Aquí aún estamos a tiempo, pero el reloj corre. Si no se actúa ahora, la espita se cerrará para siempre. Y entonces, los robots trabajarán… para una sociedad en ruinas.