Una trifulca sin par y batalla desigual contra el feroz y voraz Sistema Neocon que nos ahoga
Iguazú: Patrimonio de la Humanidad
lunes, 6 de marzo de 2017
sábado, 4 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
jueves, 2 de marzo de 2017
lunes, 27 de febrero de 2017
viernes, 24 de febrero de 2017
martes, 7 de febrero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
LA BALADA DEL NALÓN
Sirva esta corta alegoría como contrapunto final a la gran peli de
John Ford “Qué verde era mi valle”, ya que mientras que en ella
y en el libro en que se basa de Richard Llewellyn, seudónimo de
Vivian Lloyd, se narra la vida de una pequeña comunidad de un valle
al sur de Gales, a través de la familia Morgan aquí, en esta
columna, se muestran los actas de defunción de aquel modo de vida
que en esta tierra, nadie supo defender o no quiso. Azules, rojos,
sepias, morados, verdes o naranjas miraron hacia otro lado y,
silbando tangos, permitieron el cese de toda actividad minera en
Asturies y con ella, más triste aún, el fin de un modo de vida
autóctono que otrora era reprimido, pero a la vez temido y odiado,
por la bota del pretoriano. Pérdida de identidad que desde la
Antropología es un crimen de lesa humanidad, tan grande y grave como
la eliminación de cualquier hábitat humano, porque uno y otro
pertenecen al acervo cultural de un pueblo. Jo, si alguno de los
guerreros de la Libertad, en plena postguerra, abriera los ojos…! O
monta tanto, para mi, la opinión de los veteranos que estuvieron en
primera fila en La Güelgona del 62; aquella lucha desigual contra la
Dictadura que hizo correr, a la par de garrotazos, ríos de tinta y
de tal importancia social que hasta la BBC inglesa dedicó un
especial informativo. Por contra, ni color se atisba en la idílica
Democracia, del siglo XXI, que algunos embadurnan sin pudor.
El Pozu Sotón, situado en el corazón del Valle Nalón, fue uno de
los yacimientos mineros de mayor importancia de la empresa HUNOSA, y
por extensión del sector minero Astur y patrio. Pero además se
constituyó, junto con otros como Maria Luisa o La Camocha, en
referente del movimiento minero, la lucha obrera, la solidaridad y el
compromiso. Con su desaparición y secada la fuente se corta el
riego, en este caso y entre otras cosas, de solidaridad. Y así es
más fácil manejar a la población, porque se eliminan los
significados y significantes identitarios y a todo esto suma y sigue
el hecho de que quienes, en el pasado reciente, se erigieron en
faraones – dioses vivientes del Anto Nalón, como los del Nilo, no
fueron más allá de figurones de cartón piedra, a toro pasado
comprobado. Sí ya sé que me radicalizo, me lo dicen hasta los
militantes de Podemos, y que perderé muchos amigos, también. Pero
mejor es eso que olvidar las conexión con mis raíces, las nuestras
y las de todos, aunque algunos se hayan olvidado.
Pero centrémonos para no volver a teorizar sobre ciencia política
o filosofía barata, que es la pretensión actual, a modo de Sálvame
de Luxe. Volvamos al “tayu”. Es el Centro de Representaciones del
Pozu Sotón, en el horizonte, como un elemento nuevo de atracción
turística, pero permitidme como antropólogo, bisoño eso sí, que
considere en mayor valía su importancia. Es mucho más; y pese a la
dificultad que supone trabajar sobre la tierra de uno mismo, porque
es imposible alejarse para ser objetivo, he de deciros que se me
antoja como uno de los últimos reductos que pueden mostrar lo que la
vida minera fue con sus bondades y perversidades, en el fondo, lo que
caracteriza a este pueblo a orillas del Nalón. La última pantalla,
a modo de visor, que trasmitirá las señas locales hacia el futuro.
Espejo y crisol de un momento de tiempo, dos siglos nada menos,
propio de unos valles que mutaron y volvieron a cambiar, por mor o
desamor, de los intereses económicos de un país, España, que solo
miro hacia Asturias, sus tierras y paisanos, cuando los necesitaba y
el resto del tiempo despreciaba con inusitado despotismo, casi
ilustrado. Así y como no hay cuña peor que la del mismo palo se uso
a los, supuestamente mejores cerebros de una generación asturiana,
exiliados a Madrid, para defenestrar lo que, por otro lado, ya no
existe.
Peleemos todos juntos por una suerte de última frontera que debe
servir de nexo y referencia para los que vendrán, nacidos aquí y
allá. Para que conozcan lo que hicieron nuestros - sus mayores,
porque, pese a los que algunos crean, las piedras y sus
construcciones tienen vida. La vida rica en experiencias de los que
las construyeron y también las que se desarrollaron en aquellos
lugares de trabajo. Historias de vida, pasión y muerte de deben ser
recordadas como mejor homenaje a quienes las protagonizaron y porque
son parte del referente de un pueblo que se niega a desaparecer
engullido por las fauces del Sistema.
miércoles, 18 de enero de 2017
jueves, 5 de enero de 2017
viernes, 16 de diciembre de 2016
“Have you ever seen the rain”
Cuarenta años después y tras cruzadas continuas en Tierra Santa,
bajo el auspicio de sucesivos presidentes del imperio – cierto es
que los republicanos aman más las armas que los demócratas -, y
como si el tiempo no hubiera transcurrido, un nuevo señor de la
guerra aparece en escena. Alzado por el clamor popular de los USA, un
racista, xenófobo, homófobo y machista en extremo, entrará en el
próximo enero en la Casa Blanca. Y por si fueran estas, pocas, las
cartas de presentación, en su alforja electoral muestra un nulo
respeto por el Ser Humano y la casa que le cobija, la Tierra, el
planeta ya menos azul, por lleno de mierda. Incrédulo, como el primo
de Rajoy, de la existencia de un cambio climático que nos vaya a
hacer mutar a todos, cual salamandras, en zombies putrefactos
sedientos de carne humana, al modo de los caminantes de “The
walking dead”. Suma y sigue, porque lo supongo miembro, seguro
honorífico, del “club del rifle”, así que legislará para que
puedan portar armas hasta los infantes y escolines en las guarderías.
Y la guinda, la política estrella en su mandato, para reactivar la
economía yankee, es elevar el gasto militar, con Obama en torno al
2,8% de su PIB – muy superior al de nuestra aldea Española -,
hasta casi el 6%. Y eso son miles de millones de dólares, amigos.
No hace falta ser experto en lenguaje no verbal para deducir que
esto llevará a una nueva cruzada en Oriente, más que nada para
luego reconstruir los países asolados, sus yacimientos petrolíferos
y oleoductos consecuentes. Al módico precio de una bota, yankee
claro está, sobre la cabeza de la población autóctona y
supervisión - formación por parte de la CIA del nuevo ejército
nacional tras la reconstrucción. ¿A qué os suena?...Ya, ya…! Lo
sé. No tan bien como las canciones de la Creedence, por cierto.
Pero el juego de Trump va más allá porque, como la del lagarto, su
cola es larga y afectará en su reflujo a muchos otros países.
Veréis, veréis, sentaros y esperar que os cuente...Un conflicto en
“Petrolandia” reducirá la oferta de crudo y consecuentemente
subirá el precio del barril Brent muy por encima de los cincuenta
dólares que los “iluminati” de nuestro gobierno estimaron como
precio para el envase unitario de oro negro en la partida
correspondiente a gastos en energía de los Presupuestos Generales
del Estado español, para el bienio 2017 - 2019. Y con la cuenta de
la vieja, sabiendo que nuestro consumo diario está en 1.300.000
barriles por día, os voy a contar una de miedo. Según los chicos
del Ministerio de Economía, el montante total anual resultaría de
multiplicar 50 $ por el consumo diario y año. En total
23.725.000.000 $.
Ahora bien, o mal, si el desfase, por mor de Donald, la OPEP o
Sampedro bendito, se produce y el barril llega a 60 $ - recordad
tiempos en los que coqueteó y superó los 70 $ -, la broma saldría
por 13 millones de $ al día, de más, claro... Algo así como 4.755
milloncejos al año por encima de lo estimado por los sabios patrios.
Y en una moneda, el dolar, que se está apreciando frente al euro lo
que nos hará el bocado más atragantado e indigesto.
Pero, no pasa nada, nunca pasa nada. ¿Qué problema hay?. Nuestro
gobierno y los que pacten estos presupuestos están para hacernos la
vida feliz y llevadera. Todo se compensará con subidas de impuestos
a modo de promesas de amor incumplidas y nuevos hachazos en la caja
de pensiones. Bueno, entendedme, si es que en ese momento aún dura.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
martes, 13 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
DEL AMOR Y LOS IMPUESTOS
“Yo soy más del amor que de los impuestos”. Con esta frase
arrancó su disertación un tertuliano, de esos que se autoproclaman
profesionales, una noche de sábado en “La Sexta Noche”. Y no,
lejos de lo que podéis pensar, amigos míos, no se referiría a la
necesidad de imponer un IVA especial a quienes consumaran el amor de
pago por la escasez o falta total del doméstico. Sus planteamientos
eran otros bien distintas, como entenderéis seguidamente.
Acto seguido, después, deleitó con una serie de teorías
populacionistas a favor del, a su juicio, necesario incremento de
población para salvar un sistema de pensiones patrio que, a base de
sablazos, nuestros ministros, todos ellos grandes espadas de la
economía europea, de ahí los sablazos quizás, ha quedado temblando
en torno a quince mil millones de euros. Así, en una espiral mágica,
aumentar la población garantiza más empleos, la caja de pensiones y
como colofón la sostenibilidad de la economía española.
Al oír como nuestro contertulio desenrollaba uno a uno los
eslabones de esta cadena virtuosa, tal y como si fuese una
maravillosa serpentina de felicidad eterna, se me iban crispando las
meninges, apretando las mandíbulas y finalmente estallé en la
salita de casa soltando un exabrupto que asustó a toda mi familia.
“Y una polla como una olla...” debí decir, o algo incluso peor
se me antoja, pero mejor me lo callo y no lo repito so pena de
censura y horas sociales por mor de la Ley Mordaza del gobierno
presente. Y no es que yo sea precisamente un ultraortodoxo defensor
del celibato, que esté en contra del amor libre y repela las
relaciones sexuales antes del matrimonio. Ni mucho menos, se debe
amar a quien gustes, cuando quieras y donde te apetezca. Lo de traer
nuevas vidas al mundo... Eso ya “ye otra coa”.
Pero ya mentidos en “fariña” y porque cuando se rebate una
tesis siempre deben aportarse datos de fuentes fiables, para no
quedar en conjeturas como la propia que se pretende falsear, ahí van
una serie de ellos; y todos en la misma dirección. Parto, en inicio,
de los datos que el INE estima para la población española hasta el
año 2064 y se representan en la siguiente gráfica de elaboración
propia y casera.
| 2015 | 2019 | 2024 | 2029 | 2034 | 2039 | 2044 | 2049 | 2054 | 2059 | 2064 |
| 46436797 | 46171990 | 45829722 | 45484908 | 45154897 | 44822879 | 44434981 | 43872621 | 43075084 | 42059994 | 40883832 |
Aparece claramente dibujada y definida una evidente reducción de
la natalidad que supone un crecimiento vegetativo negativo, en torno
a cinco millones de habitantes en los próximos cincuenta años. Esta
serie números y cifras queda un tanto estéril si su información no
se completa con una pirámide de población. Elemento que servirá de
pie para una de las premisas de mi ataque final al fortín
populacionista, como ya había hecho Malthus en su momento. Además,
siempre bebiendo de las fuentes del INE, que dan frescura y
fundamento a cualquier análisis, se comparan las distintas formas de
de las pirámides poblacionales de España en cinco momentos – tres
pasados y dos estimados para el futuro.
A vista de pájaro, se observa la transformación que se está
obrando sobre la estructura de población española que, partiendo de
una clara forma piramidal, a lo largo del siglo pasado se va
estrechando en la base y haciéndose cada vez más roma en su cúspide
hasta llegar a invertirse totalmente en la previsión para mediados
del S.XXI.
Hora es de implementar a los datos demográficos los de la Historia
Económica reciente para echar por tierra todos los planteamientos
populacionistas. Allá vamos. Existen una serie de verdades
irrefutables que, desde el mundo de la economía, impiden que
medidas, basadas en los incrementos de natalidad, que tan buenas
fueron para los periodos de la primer y segunda Revolución
Industrial, sirvan en el presente – futuro próximo.
-
La estructura productiva de las economías postmodernas no requieren un volumen de mano de obra tan grande como antaño.
-
Se produce un efecto sustitución de maquinaria y alta tecnología por mano de obra humana. Situación que se va haciendo cada vez más patente.
-
Los nichos de mercado que tradicionalmente daban albergue a empleos más productivos se van haciendo saturando y disminuyendo finalmente su importancia y aportación en sociedades maduras.
-
Se necesita un reparto de tiempos de ocio y de trabajo. Reducción de jornadas y de su duración.
-
Todo ello lleva a que, pese a los esfuerzos cada vez haya más mano de obra obsoleta, es decir desempleo, en las economías occidentales.
-
La desprotección del factor trabajo internacional hace que se subemplee a trabajadores, del tercer y cuarto mundo, en minoría de edad y situaciones de cuasi esclavismo. Lo que, a parte de la injusticia global, supone un incremento del desempleo en los países del primer mundo que ejercen como “negreros”.
Este es el marco que parece va servir para soportar el óleo o las
acuarelas que pinten los nuevos tiempos. Por ello suponer que un
incremento de población será la panacea de los modelos de
desarrollo sostenido y sostenible futuro es una memez y comentarlo un
auténtico despropósito de “sobraos” e indocumentados. Porque si
ya es difícil contener y mantener a una población pensionista, cuya
esperanza y calidad de vida son cada vez mayores, peor va a ser tener
que bregar con una nueva avalancha de jóvenes sin esperanza de
empleo, si la pirámide vuelve a ensanchar por su base.
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