Una trifulca sin par y batalla desigual contra el feroz y voraz Sistema Neocon que nos ahoga
Iguazú: Patrimonio de la Humanidad
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miércoles, 11 de agosto de 2021
AL ESTE DEL EDÉN
“Dijo Caín a Abel, su hermano: Vamos al campo. Y cuando estuvieron en el campo, se alzó Caín contra Abel (…) y lo mató. Preguntó el Señor a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano?. Contestóle: No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano? ¿Qué
has hecho?, dijo el Señor. La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la Tierra. Ahora, pues, maldito serás de la Tierra (…). Cuando la labres, te negará sus frutos y andarás por ella fugitivo y errante (…). Caín alejóse de la presencia del Señor, habitó la región de Nod, al Este del Edén” (Génesis, 4, 8-16).
Julio de 1936, Caín, a bordo del “Dragon Rapide” regresa de la región de Nod para dar un nuevo golpe de mano contra sus hermanos y someterlos a cuarenta años de terror, violando las Leyes del Eden, escritas por un Dios en cuya nombre el ejército de Caín, blasfema y mata, escribiendo los renglones de terror más tristes de nuestra Historia reciente. No era la primera vez que el “ruido de sables” había atronado la patria; “la Sanjurjada”, de la que nadie se acuerda, había fracasado en agosto de 1932. Antes, en septiembre de 1923, Alfonso, el Borbón del momento, de número XIII, encomendó a Primo de Rivera, de nombre Miguel, general diestro en el desempeño, golpear a la Nación y dictar un régimen hasta 1930. Como veis, el golpismo es una desgraciada tendencia que pone en peligro la Democracia española en continuo equilibrio inestable. Hay varias explicaciones para bosquejar esta realidad. La más plausible supone que la ausencia de un cambio profundo en la vida social patria, algo que sí ocurrió en otros países del entorno, que modernizara las estructuras del Antiguo Régimen hace que se empantanara un reaccionario lodo social formado por nobleza, altos estamentos eclesiales y un ejército dirigido por generales africanistas prestos a sacar el revolver antes de preguntar. Así cada vez que se empezaban a respirar aires de Libertad la casta del poder se retorcía en sus aposentos y “zasca”.
Cuarenta años de dictadura, terror y genocidio - que lo fue – mueren con Caín en su cama y se abre un periodo de “profundos cambios” que el paso del tiempo ha demostrado ciertamente estériles. Emilio Silva dice que esta transformación fue obrada por las mismas élites franquistas divididas en dos partidos, por un lado la UCD y por otra AP. Además, yo me atrevo a sentenciar que un PSOE desmemoriado, que había renunciado al marxismo en Suresnes, hizo muy poco por honrar el testimonio de todos los luchadores contra el franquismo por los montes del país. Y que decir de todos los que están aventados a sus cunetas. El PCE apenas tenía voz. Así todo, nos quedó una maravillosa ley de punto final que permitió a genocidas y torturadores varios seguir recibiendo pensión, medallas y condecoraciones por los trabajos prestados al franquismo.
Al respecto, no son admisibles las opiniones de chigre como decir “también mataron los rojos”, porque ante tales necedades negacionistas, los relatores de Naciones Unidas, por cierto no una Institución de “rojos”, y sus dictámenes llenan los espacios de ostracismo y sinrazón. Cierto es, que en una guerra todos los ejércitos cometen aberraciones, pero no es lícito que, en tiempos de paz, un Estado cometa delitos de lesa humanidad contra su pueblo. Chile, Argentina, Camboya, Los Balcanes son ejemplos; pero a diferencia de España, en todos estos países, como en la Alemania posterior al nazismo, se establecieron tribunales de reparación y de sanción contra las criminales. Por algo “Spain is different”. La citada Naciones Unidas ha conminado a los sucesivos gobiernos de España a acometer esta necesidad. De hecho, nos encontramos con incongruencias como la de ver al anterior presidente del gobierno, todo digno él, firmando en el “Libro de la Memoria” de Argentina y dotando cero euros a la partida correspondiente en casa. ¿Alguien entiende que un país desarrollado pueda tener unos 120.000 compatriotas en fosas comunes?. ¿Es plausible pensar que esa nación es desarrollada?. Y hablo de España.
Una realidad que se quiere esconder; todos los muertos del bando franquista fueron honrados por el régimen y sus familiares premiados con la misma diligencia que eran aventados a los infiernos las redes de parentesco de quienes defendieron la República o tuvieron la mala suerte de pasar en el peor momento por el lugar menos adecuado.
El actual gobierno español está en el camino de recopilar mimbres para tejer el cesto común de la Memoria Democrática y, ante este paso, el autonómico pretende imitarlo. Labor dura y difícil, porque no olvidemos que la historia, que no la Historia, la escriben los vencedores y durante cuarenta años la “gesta del alzamiento nacional” destruyó la memoria y los derechos de los que no levantaban en brazo, cara al sol. La deconstrucción social de quienes se suponía tenían un “gen rojo” destructivo y origen de una tara que biologicistas como Vallejo Nájera, compañero de estudios de Mengele, pretendían extirpar.
Solo la epistemología científica puede desalojar las ideas racistas, xenófobas y supremacistas de nuestra sociedad. Por que el poder fáctico del dinero, el mismo que financió el golpe de Franco y su posterior guerra, el que usó mano de obra esclava de los campos de concentración para acumular riqueza y asentarse en la cúspide del IBEX, aún está presente y según el trabajo de campo de wikileaks, presto a financiar la misma masa de reacción contra una Democracia joven, la nuestra.
Para terminar, he de recordar la humanidad de muchos de los protagonistas que tuve el honor de poder entrevistare en mi trabajo de campo. Quizás el caso más conocido por todos, mediado por el cicerone Pedro Albert Marcos, sea el de Ángeles Florez Peón “Maricuela”, cuyo testimonio, libre de odio, no deja indiferente a quien tenga corazón. Pero claro, para querer recuperar la memoria y los derechos de los asesinados, no solo hay que tener corazón, hay que poseer alma para hacerlo latir.
Heri Gutiérrez García.
viernes, 6 de agosto de 2021
"...Al hambriento y al sediento..."
Este relato, desgraciadamente no es una experiencia vivida en primera persona, es el recuerdo de algo visto en un programa de televisión, durante los años ochenta. Aquellos años en los que aún no habían desembarcado los antepasados de Mediaset o A3media. De hecho, creo que fue en La2.
Un contertulio comentaba lo siguiente:
"...Íbamos unos cuantos amigos paseando, un domingo, por la montaña. La bruma se echó encima rápidamente y, calados hasta los huesos, nos perdimos. Decidimos no avanzar más para no empeorar la situación. Hacia el medio día, le niebla levantó y pudimos ver en la distancia lo que parecía un pequeño restaurante en la campiña. Al acercarnos al soportal, apareció un aldeano que no saludó. Le preguntamos si se podía comer y beber algo y el asintió. Pedimos unas botellas de vino y un poco de jamón y queso. Al tiempo, llegaron, él y la que nos presentó como su esposa, con lo que habíamos pedido. Volvieron al interior ofreciéndonos más si así precisábamos. Mis amigos y yo empezamos a quitarnos el frío y el mucho miedo que nos helaba los huesos. Pasada media hora, uno de ellos entró en la casa y solicitó otra nueva comanda. Al poco, fuimos nuevamente servidos...Al pedir la cuenta para, a escote-pericote, intentar pagarla, el matrimonio nos dijo que no era nada; nada debíamos allí; que ellos no regentaban ningún negocio y que estábamos en una casa particular. Casi se nos cayó la cara de vergüenza...No obstante quisimos dejarles algo de dinero a cambio de lo que habíamos consumido. En parte por corresponder a la hospitalidad y el resto por redimirnos al haberles acabado con sus reservas, viendo además que era un matrimonio de avanzada edad. Ellos, se negaron nuevamente y contestaron: "Cuando llegasteis a nuestra casa, veníais hambrientos y sedientos... Y al hambriento y al sediento se le sacia. Cuando ya os recuperasteis, pasado el tiempo, esta era ya vuestra casa y por ello no se cobra a quien es el dueño..." Mis amigos y yo, nos despedimos de aquel matrimonio que, además de saciar nuestra necesidad física, nos había agasajado con una lección de humanidad tal. Creo que, pese a que ocurrió hace varias décadas, nunca seremos capaces de olvidarlo..."
Espero no haber destrozado mucho el relato con que Camilo José Cela, que en verdad era el contertulio, dejaba boquiabierto a José María Íñigo en uno de los "Estudio Abierto" de los ochenta. Pido perdón sí lo he hecho.
Creo que muchos de los que piden ADNs, códigos génicos o similares deberían haberse encontrado con aquel matrimonio para hacerlos más humanos. Quizás así serían menos xenófobos, racistas y generadores de trasnochados argumentos de odio al distinto,
