Iguazú: Patrimonio de la Humanidad

jueves, 8 de noviembre de 2018

Homenaje a GasparGarcía Laviana de tu pueblo

Coro San andrés Sergio Domingo Homenaje a Gaspar García Laviana

Los labios apretados

VA PASANOS ALGO; SI NO, AL TIEMPU


Esta columna va ser tan corta como un “interruptus” por que no merecen más que una eyaculación precoz aquellos en quienes está pensada. Y pese a aparecer en ella, no son los políticos precisamente.
Allá vamos. Cierto es que la deriva dialéctica de éstos, que malos y torpes sufrimos, basada en la radicalización sistémica y el odio a los de la formación política diferente a la propia, ya chirría y seguro que, salvo a los holligans y vasallos de sus señores, a todos nos cansa y asusta. La falta de recursos lingüísticos, oratoria, formación de cuadros y entrenamiento necesario para fajarse en las disputas del día a día de forma digna. Los ausencia de principios ideológicos inmaculados, que se les suponen, propia de los fundadores de los partidos históricos, caricaturiza y pinta a todos nuestros primeros espadas de la política patria casi como ocupas ocasionales de este arte, en tiempos de crisis económica, al no encontrar otra forma de lograse viandas que llevar a la boca. No tan al extremo y torpes, como Mr. Trump, pero casi – a fe mía que alguno lo idolatra y se “va” con sus poses y salidas de madre -.
Raleras en su conjunto que llevan al uso y abuso de términos anclados en el pasado tales como "las izquierdas·, "las derechas", "Los golpistas", "los populistas", etc que incitan a que individuos con poco recorrido intelectual y emocional y mucho tiempo libre, en demasía desocupados de empatía, se monten películas en las que se ven como los salvadores de la patria. "Rambos" de pacotilla, "gatillos fáciles de averno" que en liturgia macabra traman magnicidios, golpes de estado y atrocidades más propias del mundo de las cavernas. “Jonh Waynes” de cartón piedra, “Oswalds” cutres amantes de fotos rodeados de armas varias, por que con algo hay que rellenar la falta de principios morales, que se sienten alentados por las huestes reaccionarias y emulando, otra vez más a trasnochados “salvapatrias”, fusil en mano, se disponen a dejar las cosas atadas y bien atadas cortando paradójicamente los cada vez más débiles hilos que nos unen con las democracias occidentales.
Y luego todavía hay quien se extraña de que nos lluevan “zascas· de Estrasburgo. Claro, ¿Cómo puede ser que España, la reserva espiritual de occidente, la de la rancia tradición histórica, la cuna de la civilización occidental pueda ser reprobada por aquellos a los que nosotros gobernamos a golpe de Tercios de Flandes y bastón de Alba?. Pues precisamente por esto amigos. Triste futuro cultural dejamos a los que nos siguen. Bueno, al final, la columna no fue tan corta.

viernes, 2 de noviembre de 2018

martes, 30 de octubre de 2018

¿Quién es Bolsonaro? ¿Cuáles son sus pincipios? ¿Nos puede afectar?

LA TRANSICIÓN DULCE DE ASTURIAS


Oír hablar de transición dulce nos lleva irremisiblemente a pensar en el mundo del fútbol, por que este deporte se ha apoderado de aquel concepto. Y así objetivamos la jubilación suave e indolora de una vieja gloria del balompié. Aquél que lo fue todo, que entregó cuerpo y alma, sudor y sangre por unos colores y su escudo va desapareciendo paulatinamente de las convocatorias, casi sin que los aficionados lo noten. Juega los partidos de Copa, en los “fáciles” de casa y al final cuando el “pelotero” se da cuenta de que sobra, pide un parido homenaje y se va en olor de multitudes.
Pero no, quietos “paraos” todos, no vamos a disertar sobre la necesidad de jubilar a Messi, CR7, ni al “Pipo” Baraja, aunque para algunos este último haga méritos sobrados. Vamos a reflexionar sobre la nuevamente pretendida transición dulce para Asturas, casi muerte por inanición o congelación me barrunto. Pero antes de colgar las botas, debemos condicionar el presente a los errores del pasado. A nadie se le puede escapar que al Principado llegaron durante décadas Fondos Europeos para lograr que esta transición fuera lo menos traumática posible y no precisamente hacia la muerte por obsolescencia si no hacia modelos productivos excelentes. Ir reconvirtiendo y sustituyendo la todopoderosa minería por otras iniciativas empresariales que garantizasen la posibilidad de que los jóvenes, y no tanto, pudieran seguir “currando” cerca de casa. El problema es que unos por acción y otros por inanición permitimos que algunos, más de los que están investigados, seguro, se lo llevaran calentito.
En el mejor de los casos, esos recursos se dilapidaron en espejismos sin cabeza ni juicio racional. ¿Dónde están los resultados de aquellos “pemplums” - proyectos de innovación empresarial - que nos iban a proveer de trabajo intergeneracional a todos?. Pues, sencillamente, como las llaves de la canción, en el fondo del mar. Y desgraciadamente ese fondo nada tiene que ver con los “mineros” que llegaban de la U.E. Seamos justos y serios, nada sirvió por que la idea no era esa – la de innovar - si no la de mantener un modelo, estoqueado de muerte desde los centros de decisión económica, para que cuatro sinvergüenzas se mantuvieran montados en su caballo de crin impoluta y “güevos” - los suyos y los del corcel - más grandes que los del jaco de Espartero. Y pese a que todos, ellos y nosotros, lo sabíamos, nadie tuvo la valentía de criticar, por que claro hacerlo implicaba no solo “nun salir en la semeya” si no mucho peor aún, quedar marcado para siempre en una lista en la que resultabas propuesto y aprobado, en la misma tacada, como paria, apestado, leproso o “walking dead” que mola más y es más moderno, por eso del “halloween”. Un limbo del olvido que nadie querría saborear por que no solo era paladar del titular si no también para los suyos. Y claro, con la amenaza del estigma social se amordazaron muchas voces y con las prejublaciones se narcotizaron muchas mentes. Pero el paso del tiempo dicta sentencia y lleva a cada uno a su lugar, al banquillo, a la grada o a la sombra y de la misma forma aquellos que hace veinte o treinta años se fueron para casa incentivados se dan cuenta que hoy sus hijos se tienen que poner la mochila a la espalda y emigrar, casi en patera, o convertirse en legión de “ninis”. Y ya no queda otra que pedirle cuentas al Rey por que la cohorte del carbón, aquella que se ganó las exequias para los suyos, se encuentra amnésica, descoordinada o, en el peor de los casos , en busca y captura.
Y ¿ahora qué?. Una U.E. en descomposición obliga a cumplir con la contrapartida para la que donó sus fondos y la minería se extingue frenética, en carrera final hacia diciembre. Catarsis que se suma a la de ALCOA, la Damocles sobre ACELOR… Y en éstas, Pedro calla en Madrid y los vasallos y rebeldes en Asturias le hacen coros mudos; pero peor aún la indolencia de todos los partidos políticos patrios que no tienen la capacidad para establecer modelos económicos que permitan salir de este atolladero de un chingona vez. Y, una tras otras, camelan a sus votantes con estrategias vacías de sentido y plenas de postureo. Vamos, lo que viene a ser guardarse un sillón del Congreso, Senado o similares donde aposentar sus reales en tiempos de incertidumbre económica. Y si no me creéis, como muestra, ahí van unos botones:
  • Salvar a la Banca privada con capitales públicos justificando que es por el bien de sus clientes, a la vez que se permite que no devuelvan el rescate.
  • Plasmar impuestos al sol, en el país más acariciado por los rayos del astro de Europa.
  • Rehogar con gasolina modos de turismo salvaje, tipo “guiri”, a 250 € semana de borrachera, sexing, “farloping”, “balconning” y peleas con nuestras fuerzas de seguridad.
  • Olvidarse de las leyes de Defensa de la Competencia que impedirían los cárteles de las eléctricas y consecuentemente condenar a la pobreza energética a muchos de nuestros compatriotas.
  • Atajar de una vez la corrupción que, en cuantía de la OCDE son 11 mil millones de €.
Y no olvidemos que los ojales los tiene diseñados el sastre Villarejo, que dejó guardadas sus medidas en grabaciones que ven la luz con cuentagotas para hacer más daño. Pero claro esto es Aturias y lo que nos envuelve por debajo del Cantábrico, España. Así que podemos quedarnos en eso de “¡Soy español...! ¿A qué deporte quieres que te gane?.