Una trifulca sin par y batalla desigual contra el feroz y voraz Sistema Neocon que nos ahoga
Iguazú: Patrimonio de la Humanidad
martes, 9 de enero de 2018
viernes, 5 de enero de 2018
miércoles, 3 de enero de 2018
martes, 2 de enero de 2018
Querido Baltasar:
Cómo cada año, por estas fechas, te escribo una carta llena de deseos, igual que cuando era un niño. ¿Recuerdas?
Sabéis, majestades, que pese a ser el único país que podría jugar al ajedrez, sin invadir a otros,porque por la magia de las Instituciones poseemos dos reyes, dos damas consortes, gran número de obispos - alfiles -, caballeros "hijosdalgo" como los del Lazarillo, igualmente casposos, torres por los cuatro puntos cardinales e infinidad de peones de brega, que somos todos... Al final de todas cuentas, sois los únicos monarcas a los que siempre he querido. Cosas de ser
un republicano convencido de la igualdad de derechos y oportunidades que no se ciñen a cunas, altares o favores. En fin, nada que no sepáis desde mis primeras cartas de la tierna infancia.
Ahora adulto, no os pido juguetes ni otros regalos que me encandilaban en la infancia. Ya más prosaico y menos iluso pretendo - algo harto difícil - que en vuestras alforjas portéis ilusión y ganas para que sigamos afrontando esta cuesta que llevamos años encarando; y que se nos haga más leve. Sé que es complicado, porque quienes deberían apoyar y legislar en favor de la ciudadanía no lo hacen como debieran. Quizás el mantener su futuro a salvo y garantizarse un "puesto" más allá de la vida política en el candelero les ciega ferozmente.
Y es así que, ante este brete y suponiendo que muchos compatriotas pedirán en sus misivas igual dosis de valor, se me antoja ir más allá. Así os conmino a que, como el espíritu Santo en forma de llamas sobre las cabezas de los apóstoles, unjáis las
de nuestros políticos para que cumplan como tal.
Un país con 15 millones de personas en riesgo de
exclusión social y pobreza, cuyo mercado de trabajo "mete miedo" por la precariedad en que está instalado desde hace años, que incluye más de 800.000 familias que no ingresan ni un euro al mes. La economía del milagro, de la "marca España", la que olvida que la hucha de las pensiones ha sido ordeñada hasta el desnatado, donde las pensiones y los pírricos sueldos "crecen" por debajo del IPC, de manera que como la pescadilla que se muerde la cola, seremos más y más pobres, todos menos los ricos que lo son más, claro.
El país de las maravillas, del prodigio, que ha recibido un severo varapalo y contundente en manera de informe de la Comisión Europea, que considera la totalidad de los elementos estudiados y analizados en España en clara dificultad:
Pobreza, abandono escolar temprano, mercado de trabajo, los mal llamados "ninis", discriminación de género en el trabajo empleo o efectividad de las políticas sociales...
Y como en una tragicomedia, para finalizar el año
todos los presidentes, residentes, de las CC.AA. y el del Gobierno reflexionan a modo de "mea culpa" para agradar a sus votantes.Los de los microentornos se quejan de la situación de crisis de la que "no tienen culpa" - en parte,solo en parte, tienen razón - porque según ellos quienes mueven los hilos son los Srs. Montoro, de Guindos y su jefe el Sr. Rajoy. El mismo que no solo se equivoca de año al felicitar el nuevo y desearnos una, en sus propias palabras, muy
necesaria suerte sino que, seamos serios a la par que
valientes, falta a la verdad; y lo hace,según los datos,
no desde mi mente enfermiza, en los siguientes puntos:
- No es cierto que seamos el país que más crece, en
términos reales, de los de la OCDE porque esta tasa se mide respecto al PIB de cada nación y por ejemplo mientras que el patrio es de 1,1 billones de euros, el de Alemania de 3,3 y el de USA más de 17.
- La exportación crece no por la gran productividad nacional sino porque los precios son más bajos que los de la competencia debido a que los costes laborales, es decir los salarios, se han reducido en los años de la precarización laboral.
- El mercado de trabajo, por desamor de la reforma laboral, ha tornado empleo estable en otro endeble, de corta duración, mal pagado y temeroso de los cambios. Hoy hasta se añora el término "mileurista" mal visto hace años.
- Despojar a la creación de empleo español de su gran
estacionalidad y no explicar la especial forma de considerarlo es pretender que permanezcamos en el parvulario. Así un parado, lo va a ser solo una vez en el mes que haya tenido la aciaga suerte de perder el empleo. En cambio si es contratado varias veces ese mismo mes, cada uno consta como un nuevo empleo creado.
- Los precios de carburantes, gas, electricidad,
telefonía...Harán su agosto en pleno invierno. Los bancos y las grandes empresas se ríen de sus clientes a la cara y no pasa nada, nunca pasa nada...!!!
- El I+D+i y la formación de capital humano, que son
elementos claves para el desarrollo de un país se considera innecesario. En cambio se pacta con "El Imperio" un incremento del gasto militar hasta el 2% del PIB. Adiós a los "caballeros Yedi"
Y así, majestades, para que seguir contándoos nuestras penas. Contemplar más este baile de datos y quebrantos solo serviría para que tornaseis hacia Oriente con tristeza por vacío en las alforjas y amargura en vuestros corazones.
jueves, 28 de diciembre de 2017
miércoles, 27 de diciembre de 2017
martes, 26 de diciembre de 2017
miércoles, 20 de diciembre de 2017
lunes, 18 de diciembre de 2017
LA NECESIDAD DEL DEFINITIVO SALTO ADELANTE
Queramos o no, Asturias y Cataluña comparten dos ritmos de vida
similares, para lo bueno y lo malo. No hace falta más que revisar la
Historia reciente, y no tanto, de ambos territorios, que para unos
son Comunidades Autonómicas y para otros naciones con identidad,
cultura y raíces propias. Pero alejándonos de extremismos
idealistas o nacionalistas, nos encontramos con dos modelos de
crecimiento que con el tiempo se vieron insostenibles y
desequilibrados basados ambos en un solo sector. La minería en
Asturies y el textil en Catalonia, sirvieron de base, sostén y
cimientos para la recreación de vida económica en dos de los nodos
de crecimiento más importantes de aquéllos tan amados e idolatrados
por la autarquía franquista. Pero, pese al paralelismo, y para
nuestra desgracia, los inicios, como se verá luego, no fueron tan
similares. No obstante, quizás por ese principio de intervención
nacional de la dictadura, la conclusión fue solidaria para ambos
entornos y barrunto que para el resto del país.
Mucho antes de la era de los pantanos, a finales del siglo XIX,
mientras que en tierras del “Consejo de ciento” y sus alrededores
había una burguesía, la catalana, que ponía pasta y estaba
motivada para crecer dentro de Europa, en nuestra tierra verde y
negra se empezaba a extraer carbón con capital foráneo, situación
que impedía que los ritmos de crecimiento fueran ciertamente
estables porque las plusvalías no echaban raíces en el mismo lecho
dónde nacían sino que huían a ultramar. Aquí quedaban sueldos
ralos, hambre por arrobas y pobreza en exceso. Así mientras que
Catañuña recreaba una forma de crecer propia, a todas luces
exitosa, por entonces, Asturias era esquilmada en su alma y cuerpo,
al mismo ritmo que las paladas de carbón salían de sus entrañas
por las muchas bocaminas que la desangraban. Pero, al fin y a la
postre, este modo y uso de vida, aunque mezquino y generador de una
deuda intergeneracional difícil de saldar, se convierte en propio
como la sangre que corre por nuestras venas y tan reivindicable como
el catalán para su tierra. Así, con el paso del tiempo, esos
sistemas productivos autóctonos se tatúan en nuestra piel y Astures
y Catalanes, poco a poco, sin prisa pero también sin pausa, nos
empezamos a mirar hacia el ombligo no solo por orgullo si no porque,
en el fondo y tristemente, teníamos miedo a lo que venía de fuera,
terror atávico trasmutado en odio a lo que opinaban de nosotros en
tierras donde se recrearon modos productivos distintos al de nuestras
“aldeas galas” o en otros en los que, si originariamente habían
sido similares, se modularon tiempo ha por lo que en Europa se estaba
respirando. Nuevos aires de cambio, que para Asturias significaron
vientos de destrucción de empresas, empleos y de futuro. Fuego
lento que quemó las esperanzas, agua que no sació la sed, sino que
ahogó. Y así, cuando Terry Ronald cantaba para “Calmar la Ira”,
en los ochenta, nos íbamos a la mierda. Sin que nadie hiciera nada
por evitarlo. “Azúcar amargo”, ángel y diablo que cantaba la
atractiva mexicana Fey por la misma época que nos envenenaba a
todos.
Consecutivos gobiernos de políticos malos y presuntamente
corruptos, hacen de los ciudadanos que los votamos víctimas
propiciatorias del desánimo, descrédito y pérdida de valores
sociales, económicos y humanos. Cuando se plasmó evidente que el
futuro del “futuro autóctono” ya no era posible, porque la U.E.
y sus Instituciones, casi inquisiciones, así lo certificaban, los
líderes de pies de barro antes mentados se parapetaron tras las
barricadas de su codicia, sin mirar hacia su derredor, haciendo
apología del egoísmo, más allá de lo que nunca pensaron; porque
si su poltrona peligraba lo siguiente podía suponer dar con sus
huesos en la trena. Algo, esto de la trena, que para todos ellos era
peor que ser paseado con orejeras a lo largo de la vía pública,
como reos de la Inquisición. Precisamente porque ellos había sido
esa mismo inquisición y ejercido como tal contra quienes no bailaban
su balada macabra y pisaban los cráneos de sus congéneres por
doquier. ¿Quién se podía mover si quería salir en la foto…?
Toda esa dinámica yerma de sentido, aquella dialéctica del terror
fue el estigma que impidió que los pocos buenos que había, acá y
acullá, plantaran cara a los sinvergüenzas que durante años
flotaron como la mierda sobre aguas tranquilas. Hoy, después de
reconversiones, “macagunmimanto” varios, procesos y “Procés”,
con la cola del ciento cincuenta y cinco, soterramientos
interminables, hospitales que se derrumban, políticos presos – que
no presos políticos - que salen del talego tras rogar un digo donde
primero gritaron Diego versión naíf, no tan esperpéntica, como la
de los que optaron por poner pies en la polvorosa Bruselas. Después
de todo eso y más que me callo, nos encontramos navegando en un
proceloso mar de dialécticas neocon, en un carcomido cascarón de
nuez, sin velas ni un mísero motor que nos acerque a la costa. Todo
porque desde la generación de los abuelos hemos tragado con roscas
de molino y jamás se ha intentado buscar un modelo de desarrollo
sostenible. El cuadro de Asturias y nuestras cuencas se dibuja
dantesco, como propio de los blaquinegros de Goya, igualmente
tenebroso y se pinta con una pasta que mezcla altas tasas de paro,
terrenos desindustrializados, en su mayor parte infectos de
alcaloides, lodos químicos casi hasta en el aire y un ambiente
irrespirable, en lo físico y lo social. Así que los jóvenes,
formados o no, tienen que emigrar como sus abuelos. Lo mismo que en
Cataluña y todo porque, en parte, gracias a nuestros políticos la
zozobra se ha hecho moneda de cambio en un marco donde los valores
sociales, la solidaridad y el respeto ya no existen y donde el
“tanto tienes tanto vales” se canta desde el amanecer hasta el
final de la noche de los tiempos. Y dios te libre de que ni tengas ni
valgas, porque si es así, estás...
Y no es que se pida una nueva revolución de Ochobre del 34, por
cierto también obrada en Cataluña, pero si que se debe exigir un
cambio de ritmo que acelere el paso para no meter la pata en el foso
y caer rompiéndonos la crisma, otra vez más.
Heri Gutiérrez García
martes, 12 de diciembre de 2017
jueves, 30 de noviembre de 2017
martes, 28 de noviembre de 2017
LA COCINA POPULAR NO MOLA EN BRUSELAS
El último informe de la Unión Europea, sobre empleo, renta y
desigualdad, emitido por la Comisión, desde Bruselas, esta semana,
vuelve a dejar a España con los pies al aire. Y es que la capa con
la que los hidalgos castellanos cubrían su zaherido orgullo cada vez
está más raída, remendada y pútrida, tal que ya no nos cubre las
vergüenzas, miserias ni na de na…!!!
Pero, “tranquis, coleguis” que pronto llegará Papá Noél y los
Reyes Magos, así que nuestros políticos Rajoy, Montoro y de
Guindos, a la cabeza, se enmendarán y redactarán sus cartas, llenas
de ilusión, para que el prodigio de aquellos hombres mágicos
solucione los problemas de nuestra economía. Todo porque, en
resumidas cuentas, la cocina popular no logra sazonar en la medida de
lo necesario sus platos para que acaben con la fame de los españoles.
O peor aún, nunca quiso.
Pero, claro está, nunca pasa nada y como, para algunos
compatriotas, los datos de la U.E. son emitidos solo para dañar o
pintar la cara a Rajoy, podemos seguir haciendo oídos sordos a las
voces que claman equidad, igualdad y respeto, desde dentro del país
– entre ellos ONGs como Cáritas y Cruz Roja – y desde fuera si
es la Comisión la que apercibe. Es problema radica en que mientras
se ningunea, sin el menor rubor, a la ciudadanía y sus
organizaciones, la U.E. nos sancionará por incumplir los mínimos
exigidos para pertenecer a tan ilustre club. Por torpes, vamos.
Por eso, creedme si os digo que hay gente que me está empezando a
caer mal, versión suave de “me están hinchando las narices”,
cuando miran hacia otro lado al ver situaciones lacerantes, de
extrema necesidad, en nuestras arterias urbanas o cuando, por omisión
de ayuda a los que las sufren, llega una reprimenda, como ésta, de
la U.E. a manera de informe de su Comisión. Y pese a todo, se sigue
sin hacer nada al respecto. Lo siento, no puedo con ellos. Claro,
nunca pasa nada “tenemos a Arconada” o “no tenemos miedo,
tenemos a Ablanedo” que se cantaba en el vetusto Anoeta o en El
Molinón, la catedral del Piles, en la década de los maravillosos
ochenta.
Pero entremos ya de una vez en harina, que para hacer una tortilla o
este pastel hay que romper las cáscaras de los huevos. El citado
informe, para todos en la red, analiza siete importantes variables
socioeconómicas como son la desigualdad de rentas; abandono escolar;
discriminación de género en el mercado de trabajo; riesgo de
pobreza y exclusión social; jóvenes que ni estudian ni trabajan;
tasa de paro y eficacia del gasto social en la reducción de la
pobreza y las califica, en función de la media de la U.E. como
excelente, bien, media, bien pero empeora, débil pero mejora, bajo
vigilancia y crítica. El caso español se torna crítico en los dos
primeros áreas que conforman el informe. Una pescadilla que se
muerde la cola, ya que si abandonas los estudios la falta de
formación te incapacita para alcanzar empleo digno. El resto, salvo
el referido a la discriminación laboral, situado en la media de la
U.E. - bastante malo, por cierto - queda bajo vigilancia; o lo que
es lo mismo bajo sospecha.
Con este sufflé, resulta anacrónico ver como sacan pecho los
cocineros patrios de los Presupuestos Generales del Estado. Yo al
menos, metería la cabeza en los libros de cocina, quien dice cocina
dice economía. hasta encontrar una receta que pusiese el menú
nacional entre los primeros de Europa. Ah, no, es verdad, que lo
importante no es la equidad entre los españoles y el libre acceso a
los recursos, derechos y mercado de trabajo. Pedir esto es una
pedantería; lo que mola es disertar sobre el color de la camiseta de
la selección española, qué Benlén Esteban tenga una hija
casadera, Paquirrín mueva la panza a ritmo bakalao o que en
Catalunya haya más seguidores del Barça o del Español. Así nos
va; tan bien como el informe – tirón de orejas a España.
La realidad, por cruda, es despreciada. Así nadie dice y todos se
callan la verdad de que los avances en empleo, si se puede llamar así
a esos“curros” diez horas al día por 500 € o de tres días al
mes, han sido marcadamente polarizados lo que lleva a que los ricos
sean más ricos y los pobres más necesitados, a la vez que aumenta
su número ( el 28 % de la población española está en riesgo de
exclusión social).
El informa concluye con un corolario temible que se resume en un
aumento de la desigualdad en el acceso a la educación, formación,
protección laboral y unido a los pobres resultados en el mercado
laboral llevan a que la Comisión observe un preocupante colapso en
los ritmos de desarrollo sostenible, procesos de equidad y de
inclusión social. Latitudes estas peligrosamente próximas a
Bulgaria o Grecia en el furgón de cola de la U.E. Eso sí; nadie
queda atrás con el ¡Viva España! Y el dogma de banderas.
Heri Gutiérrez García.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
LOS MACHOS ALFA, LA BURUNDANGA Y EL ABUSO DE PODER
Un país con unos datos de de mujeres asesinadas por violencia de
género – 45 a mediados de noviembre, momento de escribir esta
columna - , como España, no puede llamarse desarrollado, ni mucho
menos “ir bien” como postulan, cada tres por cuatro, nuestros
políticos. No amig@s,
no; mucho más allá de los “Gurtel”, “Marea”, “Eres”…
banderitas rojigualdas o esteladas, camisetas de la selección con
efectos ópticos, para algunos perversos y homenajes desmedidos a
humoristas que en su máximo esplendor eran del montón, encumbrados
por los cánones actuales como grandes filósofos y teóricos del
pensamiento posmoderno... Muchas millas ultramar, me barrunto, se
encuentra el espolio que sufren los seres humanos por la nefasta
acción y negación de ayuda de quienes deberían poner coto a este
desmán contra sus semejantes.
El poder, siempre el poder, y su cruel expresión como dominio de
los otros es algo que pone excesivamente cachondos a muchos, casi me
atrevería a decir que los lleva al paroxismo de la enervación
sádica. Uno no es más fuerte por lo que tiene, sino por la
diferencia respecto al otro, o lo que es lo mismo, por que puede
mearle en la boca sin que aquél, usado como escusado, se revuelva y
explote. Y si te jactas de ello en cahts o grupos de wasp, mucho
mejor, que para eso tienes un móvil de última generación.
Así, insultar a Carmena, la alcaldesa de Madrid, amenazar de muerte
a tu compañero “rojo”, adorar y rendir pleitesía a la bestias
fascistas, proponer métodos de exterminio y planear actos
terroristas contra medios de comunicación, son fundamentos de
cerebros yermos de neuronas habitantes de las mismas ciénagas y
cloacas que aquellos que impunemente violan a una joven,
supuestamente hasta arriba de escopolamina, para que pierda su
voluntad y no se defienda y graban sus hazañas para deleite de
individuos de la misma calaña.
Pero además, al sociedad actual parece estar tan borracha de
burundanga como las víctimas de una agresión sexual bajo su efecto.
Más todavía, enferma. No reacciona ante los chorros de horror, la
barbarie y la violación de los derechos humanos que aparecen día sí
y día también en los medios. Si te agreden, roban,violentan...
debes casi justificar tu inocencia porque, en el fondo, formas parte
de la misma jungla de odio que dio cuna y amamantó a los machos de
la manada que te agraviaron impunemente en un anónimo portal, oscuro
rincón, y subieron a la red – hay que ser absurdos – su triunfo
contra tu libertad ya vencida, copas y horas antes, por el efecto del
narcótico.
“Que no cerraste las piernas con la debida fuerza...” “Ibas
provocando por llevar escote, falda corta o pantalones ajustados...”
“No te dolió la afrenta porque seguiste haciendo una vida
normal...” “Es que, hija, lo ibas buscando...” Éstas y otras
peores, que no deberían ni siquiera pensarse por execrables, son
frases de marcado tinte machista, discriminatorio y vejatorio contra
la mujer que se esgrimen en los tribunales en defensa de los que no
se la merecen.
Y lo más triste de todo es la normalización que se ha obrado en
nuestra cultura, el morbo de las imágenes, de los desquiciados datos
sobre el feminicidio anual, de la creciente proliferación de grupos
neonazis que actúan en la impunidad de un sistema que pretende
esconder bajo la alfombra la basura acumulada durante años de
dejadez institucional. Y eso, de alguna manera, amig@s,
lo terminaremos pagando.
Herti Gutiérrez García
martes, 21 de noviembre de 2017
viernes, 3 de noviembre de 2017
martes, 31 de octubre de 2017
DE LOS HIJOS DE ESTA TIERRA AL RECUERDO DE SUS MAYORES
![]() |
| Foto: Archivo Minero |
Hace unos días, Quique Mencía jefe de prensa de la empresa HUNOSA,
me envío un wasp para invitarme a participar en el evento que, en
memoria de los fallecidos en la mina, se celebrará el próximo
viernes día tres en el Centro de Reinterpretación del Puzu Sotón.
La idea era que profesionales de distintos campos, ciencias y artes,
aportaran su saber en un acto que pretendía rendir homenaje a
aquellos mineros muertos en trabajo. ¿Por que yo también? Pensé...
No canto, no sé recitar, no soy actor, ni músico, ni artista.
Escribo mal, casi a hachazos; eso sí, como hijo de esta tierra negra
y verde me comunico con una prosa ruda y nudosa, casi salvaje, mamada
por la leche materna como se hereda el ímpetu con el que
generaciones y generaciones antes que la mía arrancaban el carbón,
a puñetazos de su lecho, en el corazón de nuestros valles. Quizás
por eso impregnada mi alma de cisca, lodo, polvo y humo nunca me
alejé de estos valles para hacer trabajo de campo y parir
etnografías que siempre sentaron mal a los poderes fácticos del
momento. Conjunto de documentos recopilados por alguien de cuna tan
“roja” y “negra” como las de aquellos electos y que eran
nacidos de la vivencia de sus gentes. Y, claro, nadie podía ser tan
puro en esencia ni montar corceles tan bellos como quienes salían en
prensa, radio o televisión a grito deslomado reivindicando
solidaridad y compromiso... Por boca pequeña como se vio después en
algunos de aquellos ídolos de pies de barro. Vamos, me imagino que
para ellos yo era un postmoderno desertor del Álamo. Pero no, que
va, lejos de esa visión, yo era alguien normal que, también en la
mocedad, se manifestó en Uvieu, Llangreu o dónde fuera y que
desafinó con la masa, antes de correr, aquello que se cantaba “De
qué pozu son esus de marrón...Esus de marrón, de qué pozu
son...”.
Esa forma de vida valiente y a pecho descubierto que se reflejaba en
no casarse con nadie, herencia legitimada de nuestros mayores, a las
huestes de la rancia derechona rechinába-yos mucho, pero tristemente
lo mismo significaba para algunos de los integrantes de las fuerzas
vivas del otro lado, los autroproclamados como representantes
legítimos de la clase obrera. El tiempo que es sabio a la par de
inexorablemente cansino dará y quitará razones tras los muchos
procesos sub judice abiertos aún hoy en día.
Herederos somos de una Historia crispada y real, narrada de
distintas formas tras décadas de trabajo duro bajo tierra, peonadas,
vidas, amores y almas, todos ellos ganados y perdidos subiendo
“ramplas” y abriendo nuevos “tayos” como caminos y venas
serpenteantes hacia el corazón de Asturias. Honor, solidaridad,
respeto y lucha obrera amalgamaron un modo de vida difícil de
comprender fuera y en casa. Unas veces temidos, otras mancillados y
pocas reconocidos por los gobiernos antes durante y después de los
tiempos de general golpista. Precisamente fue en el ocaso de ese
aciago régimen, carente de Democracia y sobrante de paternalismo a
ultranza, cuando el INI creó, con la Acción Concertada, la empresa
HUNOSA. Y de eso hace ahora cincuenta años, en el apoteosis de la
autarquía franquista. El inicio de un sueño litúrgico, para
algunos, para otros una pesadilla, pero al fin y a la postre
significante de una fuente inagotable de trabajo y prosperidad para
todos los hijos de nietos de los primeros campesinos que a caballo
entre siglos y en las remotas aldeas perdidas de Asturias se
empezaron a manchar las manos de negro carbón, bajando por chimeneas
cargados de picos y palas, hambrientos y enjutos, olvidados del
destino. Aquellos que sudaron y sangraron una y mil veces y
tristemente lloraron de dolor o de alegría también. Fuente
inagotable de esa sangre real y simbólica que nutrió los valles
mineros asturianos y sin saberlo, casi sin quererlo, fue la
protagonista de una de las páginas más honrosas y valientes de
nuestra Historia reciente. Quienes no solo lucharon por un futuro,
que lo hicieron por cumplir con el sacrosanto legado que les habían
trasferido sus mayores. Aquella conducta de “paisano” o de
“paisana” que no retrocedía ante las adversidades, que nunca
engañaba y muchas veces era vilipendiado por ser precisamente
honesto y honrado. Algo de lo que los “autroproclamados” guías
espirituales, que lo eran solo de cartón piedra, se aprovechaban
para medrar y engañar a los suyos, a todos los que seguían bajando
a las entrañas de la tierra para sacrificarse y mantener a su
familia, que sentían el orgullo de ser minero, solidario y valiente,
que no solo “baxaben les series a puñetazus” en el chigre, sino
que sabían protestar cuando el “techu tiraba” y había que
“postiar de chulana” porque tan peligroso estaba el muro como el
techo. Los mismos que cuando había un “derrabe” entraban sin
mirar más que al fondo donde estaba el “compañeru accidentau pa
salva-y la vida” o si no se podía, para devolvérselo a los suyos.
Así en las plazas de los Pozos mineros asturianos, como en las de
todos los del resto del mundo, se vivió la emoción, la
reivindicación, la lucha y del dolor contenido y expuesto al salir
el minero herido o fallecido. Porque aquel que salía en la camilla
era parte de la comunidad que lo esperaba fuera y en silencio o con
aplausos era honrada su memoria.
Para finalizar mi deseo que este reconocimiento a todos los
fallecidos deba ser el inicio del tributo, a modo de pago, hacia el
acervo que nos trasmitieron los que fueron mineros durante casi dos
siglos en empresas publicas o privadas, chamizos o grandes “Pozus”
y hacia sus familias, porque son la base estructural y crucial de la
cultura que hoy conocemos y que nos ha hecho ser como somos. Y, por
favor, para terminar ya, dos deseos y una súplica. Seamos honestos
con la Historia. ¡Qué nadie use partidistamente este tipo de
homenajes porque sería violar el recuerdo de los que ya no están….!
Y qué la pérdida de empleos en la minería, y su repercusión en la
actividad económica, nunca signifique el fin de unos valores
solidarios, reivindicativos y de compromiso que algunos conocimos en
nuestra juventud.
Heri Gutiérrez García.
martes, 3 de octubre de 2017
miércoles, 27 de septiembre de 2017
domingo, 24 de septiembre de 2017
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


