Foto Pozu Sotón
Decía mi güela Oliva, tan Fernández, como Aller ella, que: “No había cosa más grande, en esta vida que, poder mirarse al espejo, cuando uno se metía en la cama, y conocerse sin tener que cambiar la cara”. Pues bien, a tenor de lo ocurrido en los últimos cincuenta años, muchos necesitarían “algo pa dormir” o hacerse una cirugía integral; a las pruebas me remito.
“La Empresa”, sepa vuesa merced, si ha nacido en una generación posterior a la milennial, que así conocían a HUNOSA los astures que vivieron por y para ella, fue creada con la Acción Concertada, del INI, hoy SEPI, en 1967.
Algunos pensamos que la estrategia del Tardo-franquismo, no fue la de generar un futuro económico sostenible, a largo plazo, porque se “arrejuntaron” explotaciones mineras de diferente viabilidad, incluso algunas marginales que cerraron durante los primero cinco años de vida de la hullera. Quizás, se buscaba frenar las huelgas mineras y la respuesta social asturiana, no fuera que se desencadenara otro “Ochobre-34”.
Al respecto, la BBC, televisión pública británica, había dedicado en 1963 varios reportajes de su noticiero “Tonight”, en el que tanto el director Cliff Michelmore, como sus colaboradores, narraban estupefactos los sucesos de la “Güelgona” del 62, en la que obreros y estudiantes, muchos de ellos agrupados en la JOC y HOAC, plantaban cara al genocida.
Demos un salto de veinte años, que como la canción dice, no es nada, y aterrizamos en tiempos de la internacional socialista, ya huérfana del Marxismo desde Suresnes, para empezar a ver “les oreyes al llobu”. Así el mantra de la todopoderosa Europa, plantea el futurible cierre de “La Empresa”; pero el eslogan nativo-local entonaba “Nun pasa na. Nadie va cerrar un puzu... Por encima de mi cadáver” y en las “manifas”, sacando pechu, aquel bravucón; ¿De qué pozu son esus de marrón”? -pa los milennials otra vez-.
Pasaron los años, empezó a faltar gente de la generación que había dado mucho por Asturias durante la dictadura y fueron ocupando su lugar otros que no hacían honor a la casta del galgo y querían aparecer para medrar y ganar, por lo menos, prestigio. Sí; esos mismos que hacían el coro al que “mandaba mucho”, ponía y quitaba presidentes, gestores y que nun era un “goleador”, por cierto. Los mismos que cuando cayó el árbol, por mor del leñador Montoro, se afanaron en hacerlo astillas no fuera que se viese de donde era la cuña. ¡Ah, por cierto…! Los de la escolanía afeitáronse el bigote que era seña de identidad y lucha cuando se reviraba un poco y como los de marrón pasaron a ser de azul, además jodiose la rima.
Al dente, para no alarmar mucho, no fuera que alguno se acordara de aquello de “Ochobre”, igual que se desangra un herido sin buen torniquete, “La Empresa” fue perdiendo trabajadores y dejando secas sus arterias, antaño robustas y vigorosas. Pero era lo que había que hacer, lo ordenaban las directrices, ahora de la U.E. Pero tranquilos, “Toos p’a casa pero con prejubilación”…
Hostia… Y ¿Qué pasa con los que vienen detrás? -milennials incluidos- decíamos algunos Marxistas y Keynesianos, desde las listas negras, llamados agoreros, advenedizos y similares por no defender el futuro… ¿Qué futuro…? Será el de la canción de los Sex Pistols, digo yo. Ah no, que los punk de Londres, decían que de eso no había, pese a que al día siguiente saliese el sol.
Pero el relato era más funesto para el reino de España. Los planes de la Europa colonial, definían que al estar dentro de la categoría de PIGS -ahora con Donald Trump, BRICS-, teníamos que desprendernos de toda la estructura productiva, a saber: minería, siderurgia, pesca, agricultura, ganadería… Eso era potestad de los ricos del norte. Nos dejaban, como había dicho en los ochenta un economista de L’Entregu, amigo de la familia, deslocalizado en Madrid, “pa facer cuchillus y navayes” y exportar mano de obra barata y sin cualificar.
Lo primero, se intentó con fondos europeos pero, otra vez, fuimos tan malos que lo que se construyó fue un conjunto de absurdos, hoy derruidos, en proceso o en ciernes. Y a nosotros nos chorrea champán por la oreja, como le indicaba Henry Gondorff a Jonnhy Hooker, en “El Golpe”.
Lo segundo, lo están consiguiendo las sucesivas leyes de educación, cada una peor que la anterior.
Ya en el año de nuestro señor de 2025, el SEPI torea, con otra
cuña del mismo árbol, lo que queda del poder sindical que se
despidió en loor de multitudes, de la sociedad Asturiana con la
marcha a Madrid, que solo queda en documentales, como REMINE.
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